miércoles, 12 de noviembre de 2014
Introducción
En los últimos años hemos sido testigos de importantes
transformaciones en los distintos ámbitos que conforman nuestras vidas: el
político, el económico, el social y el cultural. Estos cambios, cuyas
repercusiones se observan lo mismo en el orden local, que en el nacional o
mundial, se encuentran fuertemente influidos por el proceso de globalización al
que asistimos, y que se caracteriza por el debilitamiento o corrosión de
referentes mentales e institucionales que acompañaron y dirigieron la vida de
las personas por siglos; asi como por una revolución en la percepción del
tiempo y el espacio, impulsada por los avances tecnológicos y científicos, sobre todo, en los campos de
las comunicaciones virtuales.
Esta realidad, que es la globalización, ha alcanzado
tales magnitudes que resulta imposible
explicarnos el presente sin considerarla. Hoy, por ejemplo, no podemos
entender los problemas estructurales de pobreza y desigualdad, sin tomar en
cuenta los flujos financieros mundiales y el contexto económico global. Lo
mismo sucede en el ámbito político; no es posible entender el fenómeno de
democratización mundial sin considerar la influencia de organismos
internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, que
intervienen directamente sobre los gobiernos nacionales a favor de esta forma
de gobierno. Asimismo, no se puede comprender la creciente deslegitimación y
desencanto de los ciudadanos con sus gobernantes, sin antes tomar en cuenta
nuevos centros de poder que, por un lado, hacen suyas funciones otrora
exclusivas del Estado, y por otro, limitan su capacidad de decisión y acción.
Las formas de organización social también deben
pensarse bajo los efectos de la
globalización, pues nuevas formas de interacción, ayudadas por los avances
tecnológicos en las comunicaciones, son cada vez más comunes: relaciones
virtuales, efímeras, plásticas, tribales o individualistas dan muestra de lo
anterior.
Sin embargo, este reordenamiento del mundo se presenta
con mayor velocidad que la capacidad de los individuos para adaptarse a él. El
resultado es, pues, un estado de incertidumbre
constante y permanente, ya que, como hemos dicho, la globalización vulnera las fuentes de certidumbre de otros
tiempos, o al menos, las cuatro más importantes de la modernidad: el
Estado-Nación soberano.
Definición
La globalización es el proceso de creciente
interconexión, influencia reciproca e interdependencia de las diferentes
comunidades urbanas que pueblan la tierra, así como de las diferentes regiones
y especies presentes en el planeta.
Según el Fondo Monetario Internacional (FMI)
"La globalización es una interdependencia económica creciente del conjunto
de países del mundo, provocada por el aumento del volumen y la variedad de las
transacciones transfronterizas de bienes y servicios, así como de los flujos
internacionales de capitales, al tiempo que la difusión acelerada de
generalizada de tecnología".
Kande Mutsaku Kamilamba. (Diciembre del 2002).La
globalización vista desde la periferia. México Miguel Ángel Porrúa.
Características de la Globalización
Este
viejo proceso de globalización se ha caracterizado, en años recientes,
por una aceleración sin precedentes perturbando las creencias, ideas, expectativas y
costumbres. Del número de instituciones, grupos, comunidades y personas a
escala planetaria.
Existen
cuatro catalizadores:
·
El desarrollo de nuevas tecnologías de la información y
la comunicación, como una capacidad en
aumento de localizar y distribuir cantidades cada vez mayores de información,
en una floreciente red de usuarios, a velocidades crecientes y precios
decrecientes.
·
La caída, primera y principalmente, de la URSS y sus
satélites, abriendo así por una parte
de regímenes políticos, económicos y militares, abriendo así, por una parte
nuevas fuentes de mano de obra y materia prima baratas, nuevos mercados para
potencias de empresas multinacionales.
·
Ascenso y la consolidación de empresas transnacionales
poderosas, industrias, bancos,
comercio, etc. Capaces de explotar al
máximo tanto los recursos como las debilidades de la mayor parte de las
republicas, regiones y regímenes del globo también son capaces de definir e
imponer reglas globales para el comercio y finanzas.
·
La producción y dispersión de la ideología de
globalización, todo este conjunto de
procesos sociales seria solo un proceso natural, universal e inevitable al
mejor de todos los mundos posibles en
cada región y país.
Los
estudios y las interpretaciones de la sociedad global presentan algunas características
que merecen ser registradas.
Primero: Se basan principalmente en las teorías, muy comunes en
las ciencias sociales: evolucionismo, funcionalismo, sistémica, estructuralista,
weberiana y marxista: estas son las que predominan, a veces en términos
bastante sistemáticos, otras veces utilizadas de modo fragmentario. También hay
tentativas de combinar elementos de varias teorías en formulaciones eclécticas.
Segundo: Priorizan determinados aspectos de la sociedad global:
económicos, financieros, tecnológicos, informáticos, culturales, religiosos,
políticos, geopolíticos, ecológicos, sociales, históricos, geográficos y otros.
Son pocos los que formulan abordajes generales, abarcadores, integrativos.
También son pocos los que reconocen que el conjunto de las relaciones, procesos
y estructuras que describen e interpretan hablan de un objeto nuevo,
constituido por la sociedad global.
Tercero: La mayoría se sitúa en una perspectiva convencional.
Focaliza este o aquel aspecto de la sociedad global, y prioriza anticipadamente
una perspectiva: la superpotencia mundial; una o varias de las naciones
dominantes o centrales en el escenario mundial; una o varias naciones del ex
tercer mundo, del sur o de la periferia, como las asiáticas, africanas,
latinoamericanas e incluso remanentes del ex bloque soviético del este europeo;
la comunidad europea; las clases dominantes; las clases subalternas que
comprenden trabajadores asalariados en general, proletariado y campesinado; las
etnias ‘‘minoristas’’; la lucha por la soberanía nacional, con base en el
proyecto capitalista, socialista o ‘‘tercera vía’’ la red intra e
intercorporaciones, conglomerados o empresas, que abarcan muchas veces alianzas
estratégicas entre ellas; uno u otro fundamentalismo religioso: el islamismo,
el catolicismo, el protestantismo y otros; la lucha por la hegemonía.
Cuarto: El método comparativo está en la base de los estudios e
interpretaciones. Se comparan naciones y continentes, tecnologías y mercancías,
regímenes políticos y gubernamentales, indicadoras económicas, financieras,
políticos, sociales y culturales y de empresa privada, mercado y planificación.
Hay casos en que la comparación elige relaciones, procesos y estructuras, y
procuran combinar configuraciones sincrónicas y diacrónicas. Se comparan
índices, indicadores, variables. Una de las teorías movilizadas para la
investigación: evolucionismo, funcionalismo, sistémica, estructuralista,
weberiana, marxista.
Quinto: Los que se posicionan en los horizontes de la
desterritorialización, una perspectiva que puede pasar por las convencionales,
pero no se fija en ninguna como prioritaria, privilegiada o más ‘‘avanzada’’.
El nuevo objeto de las ciencias sociales es muy problemático, seria apresurado
establecer una perspectiva como prioritaria o exclusiva. La reflexión, sobre
sus configuraciones y movimientos puede ampliarse bastante si el sujeto del
conocimiento permanece en el mismo lugar, y permite que su mirar fluctué libre
y por muchos lugares, próximos y remotos, presentes y pretéritos, reales e
imaginarios.
Sexto: La sociedad global es desde el inicio una totalidad problemática
compleja y contradictoria, abierta y en movimiento. Esta marcada por
totalidades también notables, a veces también decisivas, aunque subsumidas
formal o realmente por la totalidad más amplia, abarcadora, global: Estado-Nación,
bloque geopolítico, sistema económico regional, gran potencia, empresas
transnacionales; lo mismo que tribu , nación, nacionalidad, etnia, religión, lengua, cultura y otras realidades también fundamentales.
Las propias formas de pensamiento se insertan en la dinámica de la sociedad
global.
Séptimo: Es el escenario más amplio del desarrollo
desigual, combinado y contradictorio. La dinámica del todo no se distribuye
similarmente por las partes estas en distintas totalidades también notables,
consistentes producen y reproducen tanto sus propios dinamismos, como asimilan
diferencialmente los dinamismos provenientes de la sociedad global en cuanto totalidad más abarcadora. En el nivel
del desarrollo desigual, combinado y contradictorio, es donde se expresan
diversidades, localismos, singularidades, particularismo o identidades
Octavo: Es en el ámbito de la sociedad global, con su
economía política, dinámica, sociocultural historia compleja y contradictoria,
es el ámbito de esa sociedad donde se concretan las posibilidades del pensamiento global. Lo que era fantasía, metáfora
o utopía cuando el pensamiento se proponga pensar el mundo, igualar la razón universal,
imaginar el cosmopolitismo, diagnosticar las contradicciones universales,
sumergirse en las opacidades de lo real; cuando se forman la sociedad global,
todo esto puede adquirir otro significado, nuevas posibilidades. En este
sentido el surgimiento de la sociedad global permite repensar la dialéctica de
la historia esbozada por Marx; o la teoría de la racionalización generalidad
sugerida por Weber.
Referencias:
Kande Mutsaku Kamilamba, (2002), ‘‘La globalización vista desde la periferia’’, México Miguel Ángel Porrúa (8-9)
Lanni, Octavio, (1999) ‘‘Teorías de la Globalización’’,
México, Siglo Veintiuno (160-162).
.
Elaborado por: Diana Olvera Aguilar
Tipos de Globalización
"Vivimos en un
mundo de transformación que afectan casi a cualquier aspecto de lo que hacemos.
Para bien o para mal nos vemos propulsados a un orden global que nadie
comprende del todo, pero que hace que todos sintamos sus efectos".
Anthony Giddens.
Globalización
cultural
La cultura es un modo de vida y una forma de convivencia.
La cultura está viva en las comunidades. Actualmente, en medio del proceso de
globalización, se le da mucha importancia a las expresiones que surgen de las localidades
de una región. Las sociedades experimentan un renacer del pluralismo cultural.
No hay, aunque a primera vista pareciera que sí, uniformidad mundial en el
ámbito de la cultura, porque la cultura sirve para que las comunidades se
definan, se movilicen y se expresen.
La mundialización de la economía genera múltiples intercambios
culturales. Cada país debe adecuarse a las nuevas reglas del intercambio,
conservando su estilo democrático y su cultura, sin guardarla en un closet,
sino, por el contrario, mostrándola y permitiendo que dé y reciba y se
enriquezca.
A final de cuentas la globalización producirá uniformidad
y diversidad.
El desarrollo de los pueblos se basa en un crecimiento
económico sustentable. Si la economía no
crece no hay riqueza que repartir. Los defensores a ultranza de la
globalización y de las sociedades de libre mercado proclaman que el mercado
regulará a las sociedades y a las instituciones.
El desarrollo no es algo abstracto o único, que tenga que
ver sólo con las leyes del sistema financiero o del mercado, el contenido mismo
del desarrollo está ligado a la cultura.
La interacción entre las culturas no es algo nuevo, se ha
dado de diferentes maneras a lo largo de la historia, ya que actualmente, en nuestro mundo
interconectado, estas diferencias locales están dando paso a ciertos modelos
culturales dominantes que se están extendiendo por todo el mundo con la
globalización cultural.
Blanco Figueroa, Francisco. (2001). Cultura y
globalización. México: Universidad de colima, Pág. 29-31.
Globalización
económica
La globalización económica es una etapa del proceso
económico del capital donde las empresas transnacionales que controlan la alta
tecnología, el capital, la información especializada, se encuentran al frente
del proceso desde sus centros urbanos
tales como New York, Londres, Tokio, Zurich y Francfort. La manera de
operación de las empresas transnacionales en los diferentes países es mediante
la segmentación independiente.
En los países del tercer mundo, con la crisis de
la deuda, se agota un tipo de intervención estatal basado en políticas
proteccionistas, el modelo de sustitución de
importaciones, para dar paso a las políticas de ajuste del gasto gubernamental
para mantener una disciplina macroeconómica. Esto sufrió un nuevo impulso, a
finales de los años ochenta, con el derrumbe de los regímenes del “socialismo
real” de Europa del estado central. Entonces, aparentemente, triunfaron los
partidarios de la instrumentación de políticas económicas neoliberales que se
inclinaron por el libre juego de la oferta y la demanda, la liberación
comercial, acompañada de la desregulación y la privatización de las empresas de
propiedad estatal.
En México, la globalización se desenvuelve en una
situación donde el ingreso se ha polarizado y las oportunidades de ascenso
social se han agotado, además, el deterioro del medio ambiente es una
constante, mientras la expansión de las actividades económicas informales
prosigue, junto con la escasa capacidad regulativa del Estado para establecer
soluciones. En este sentido la globalización no se vive como una oportunidad,
sino como consto y riesgo para las personas, en su vida y en su patrimonio.
Por otro lado, la globalización económica, al enfatizar
la acción de las empresas transnacionales bajo el apoyo de los países
desarrollados, favorece la información en el sentido de emitir mensajes
relacionados con el consumo de bienes y servicios con criterios estrictamente
de mercado o de venta. Las figuras de la televisión o el cine, las marcas de
los productos, influyen en los gastos y comportamiento de los jóvenes y
adultos.
Rico Roberto, Reygadas Luis. (2000). Globalización
económica y Distrito Federal, estrategias desde el ámbito local. México:
Plaza y Valdés, Pág. 12, 14-16.
Globalización
Tecnológica
A partir de la invención de la imprenta se produjo una
rápida y masiva difusión de la información soportada en una nueva tecnología.
El texto deja de ser monopolio sagrado de un reducto de eruditos recluidos en
los monasterios, para expandirse sobre un mayor número de destinatarios. Debido
a ello, los avances en la tecnología de la información multiplican sus efectos
en la difusión de la misma, instaurando la llamada “Galaxia Gutemberg” que
marcó un antes y un después en la historia de buena parte de la humanidad.
En la actualidad, la denominada “Galaxia Marconi” o
electrónica ha introducido una revolución mediática, que sin desplazar a la
imprenta ha introducido aprehensión audiovisual del mundo, que sin duda está
cambiando nuestra manera de concebir la realidad.
Por otra parte, la digitalización tecnológica en base a
la unificación de los códigos sobre los tratamientos de la voz, la imagen, los
textos y los datos, permiten la convergencia global hacia una tecnología
unitaria de códigos basados en un mismo formato binario, frente al anterior
sistema analógico, en donde cada campo informativo tenía sus propios y
diferenciados criterios tecnológicos. Todo ello procede a la integración de los
sistemas informáticos e informativos.
La aplicación de tales innovaciones tecnológicas no están
limitadas a un solo país, dada la propia dinámica globalizada de la ciencia y
la tecnología. De este modo aunque los avances tecnológicos surjan en un lugar
concreto y con una aplicación determinada, con el tiempo actúan difundiendo mucho
más allá de los primeros usuarios y del uso que originalmente justificaba su
descubrimiento.
De este modo el avance tecnológico en los campos del
transporte y de la comunicación han introducido una aceleración en el proceso
de la globalización en el planeta.
En la esfera productiva se asiste a la progresiva
sustitución de la tecno-mecánica a la tecno-automática y robótica, basada en la
electrónica, allá donde dicho proceso se hace rentable, implicando una nueva
forma de pensar el trabajo y las relaciones sociolaborales.
Las nuevas tecnologías implican una mayor velocidad en
los desplazamientos, mayor aceleración en la información y mayores ritmos de
producción, introduciendo sinergias potenciadoras del proceso de globalización.
Cuesta Ávila Rafael. (2005). A propósito de la
globalización: Nuevos tiempos para pensar espacios antropológicos. España:
Club Universitario. Pág. 76-77.
Globalización Política
La globalización, como mecanismo de expansión de valores
de aplicación universal, ha posibilitado la difusión y aceptación de alguno de
ellos en el ámbito político y social, como la lucha por el respeto a las
diferencias, así como la creación de mecanismos internacionales que garanticen
la ciudadanía. Sin embargo, según la CEPAL (2002), uno de los grandes
conflictos de la era global se centra en déficit de gobernabilidad global,
patentado en la discrepancia entre los problemas globales y los procesos políticos
locales, centrada en las dificultades para que las tomas de decisiones a nivel
mundial representen realmente los intereses de cada uno de los países y de
aquellos sectores sociales menos poderosos, generando tensiones debido a que
los espacios para el ejercicio de la ciudadanía y de la democracia, siguen siendo
locales.
Ahora bien, la globalización, vuelve a recordarse, no
obra en todos los países de la misma manera ni con la misma intensidad. Aunque
no existe ninguna teoría bien acabada para dar cuenta del asunto, se
estima que la naturaleza del régimen político
figura como uno de los elementos que desde una perspectiva gen eral marca la
diferencia. Entre otras cosas, de ella
depende que las instituciones se orienten a la apertura u obstrucción de
espacios de respuesta de los líderes políticos a la globalización, o a la
expresión de oposiciones organizadas de la sociedad en contra de ésta.
Ahora bien, enfocándonos un poco a México podemos
recalcar que el ritmo mundial de la
globalización se aceleró con las políticas de Thatcher y Reagan en los 80,
México empezó a aplicar políticas de liberalización, desregulación,
internacionalización y privatización en los negocios.
Los pasos más importantes en la incursión de México en la
globalización fueron: El ingreso al GATT (ahora la Organización Mundial del
Comercio-OMC) en 1986. La apertura hacia el capital extranjero representado por
el establecimiento del Fondo NAFIN en 1989 y su oferta pública posterior en la
Bolsa de Nueva York (New York Stock Exchange-NYSE) en 1991. La privatización de
los bancos entre 1991 y 1992. El proceso de globalización se fortaleció con la
implantación del Tratado de Libre Comercio (TLC) en 1994, y el ingreso a la
OCDE en el mismo año.
Podemos concluir que debemos tomar en consideración
muchos factores si deseamos internacionalizarnos y eventualmente globalizarnos.
El poder adquisitivo de las empresas juega un papel esencial en la toma
decisiones., el conocer de antemano la demografía, el sistema político y
gubernamental del país anfitrión dependerá del éxito o fracaso de su empresa.
Los estudios o análisis de viabilidad son de suma importancia así como las alianzas
estratégicas con diferentes países aprovechando la globalización, son una buena
opción para derrumbar muchas barreras de entrada, además de que el conocimiento
del mismo le otorgara una ventaja competitiva.
Ranzolín, Flavia. (2008). Integración cultural en la era
de la globalización: construyendo la nueva Babel. Caracas: Universidad Católica
Andrés Bello. p. 18-20.
Elaborado por: Andrade Ramos Ma. Fernanda
Historia de la Globalización
Historia de la Globalización en México
Hechos y procesos
México en la Era Global
(1970-2000)
1970 Establecimiento de la mayoría de edad a los 18 años.
1973 Salvador Allende es derrocado en Chile. Inicia la dictadura de Pinochet.
1974 Descubrimiento de reservas petroleras en el Golfo de México.
1981 Se identifica el VIH/sida.
1982 Caída de los precios internacionales del petróleo. Fuerte crisis económica.
1985 Terremoto del 19 de septiembre. Gran muestra de solidaridad y poder de organización de la sociedad civil.
1988 Controvertidas elecciones presidenciales.
1989 Cae el muro de Berlín.
1989 Se funda el PRD.
1991 Desmembramiento de la URSS.
1992 Firma del TLCAN con Estados Unidos de América y Canadá.
1994 Se inicia el movimiento zapatista.
1996 El IFE adquiere autonomía.
1997 Se firma el protocolo de Kyoto para detener el calentamiento global.
1997 El PRI pierde la mayoría absoluta en el Congreso.
2000 Alternancia en el poder. El PAN gana las elecciones presidenciales.
2001 Reforma del artículo 2º. Reconocimiento de la autonomía de las comunidades indígenas.
2003 Invasión de Estados Unidos de América a Iraq.
2006 Elecciones presidenciales
Panorama del periodo
México en la Era Global (1970-2000)
Perfil de México a finales del siglo XX
En las últimas décadas del siglo XX la realidad de nuestro país se transformó significativamente. Estos cambios se manifestaron tanto en el ámbito económico como en el político y el sociocultural. En lo económico, después de una severa crisis en las décadas de 1970 y 1980, el gobierno mexicano cambió su forma de actuar; dejó de ser un Estado proteccionista que intervenía directamente en todos los rubros de la economía nacional, para adoptar el modelo del neoliberalismo. Estas nuevas políticas condujeron a que México lograra alcanzar cierta estabilidad económica para finales del siglo XX, sin embargo, provocaron también que se incrementara la desigualdad en la repartición de la riqueza, lo que llevó a que un pequeño grupo de personas se hiciera más rico, mientras la clase media y los sectores populares se empobrecieron.
Reorientación económica
En la década de 1970 el gobierno de México cometió una serie de errores administrativos que llevaron al país a una profunda crisis económica, por lo que se vio obligado a endeudarse con bancos y organismos internacionales. La presión que ejercieron esos organismos sobre el gobierno mexicano lo llevaron a cambiar su política económica, de un Estado interventor y proteccionista a uno neoliberal.
La tendencia económica neoliberal se presentó no sólo en México sino en la mayor parte del mundo. La crisis y caída del bloque soviético a principios de la década de 1990 conllevó el triunfo del sistema capitalista en la economía mundial, lo que favoreció el proceso de globalización, es decir, de eliminación de las barreras comerciales y financieras entre los países. La globalización orilló a países como México, dependientes tecnológica y económicamente de las grandes potencias, a adoptar un sistema económico abierto al libre mercado.
Petrolización, abandono del campo y endeudamiento
Aunque la aplicación de las políticas de sustitución de importaciones y de protección a la industria nacional de mediados del siglo llevaron a una mejora en la situación económica del país, el desarrollo industrial no se logró concretar y México continuó siendo una nación económica y tecnológicamente dependiente.
Esa prosperidad económica solamente había beneficiado a los sectores sociales privilegiados y a la clase media, pero los grupos más vulnerables siguieron sumidos en la pobreza.
En la década de 1970 comenzaron a manifestarse graves problemas económicos en el país, derivados no solamente de la situación interna sino también de las circunstancias internacionales, ya que la economía mundial entró en un periodo de estancamiento.
Con el fin de reanimar la economía, el gobierno de Luis Echeverría (1970-1976) decidió aplicar un programa denominado “desarrollo compartido”, que se basó en el aumento del gasto público, es decir, de la cantidad de dinero que gasta e invierte el gobierno. El aumento del gasto público estuvo dirigido por un lado a la inversión en infraestructura y programas sociales, y por otro a la creación de una serie de empresas públicas y a la compra de otras que se encontraban en bancarrota.
Con esta estrategia el gobierno buscaba solucionar problemas de desigualdad social, disminuir el desempleo y reactivar la producción industrial de nuestro país. Sin embargo, para realizar esos gastos, se pidieron grandes préstamos a organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, y el gobierno adquirió una deuda externa exorbitante que cada día se acrecentaba más.
La emigración de los mexicanos
La emigración de mexicanos hacia Estados Unidos de América comenzó desde finales del siglo XIX y se incrementó de manera importante a partir de la década de 1940, cuando el gobierno estadounidense firmó un tratado que permitía a trabajadores mexicanos ingresar temporalmente a su territorio para sustituir la mano de obra estadounidense que estaba en los campos de batalla (ese tratado concluyó en 1964). Sin embargo, el fenómeno migratorio de los mexicanos hacia Estados Unidos de América tomó un nuevo rumbo durante las últimas tres décadas del siglo XX, como consecuencia de las continuas crisis económicas que sufrió México, del incremento de la población y de la falta de oportunidades laborales. Así, gran cantidad de mexicanos se trasladaron legal o ilegalmente a Estados Unidos de América para buscar mejorar sus condiciones de vida. Además, al haber más mexicanos en el vecino país del norte se crearon redes sociales y familiares de apoyo a los migrantes, lo que facilitó el desplazamiento.
Otro cambio importante que se produjo fue que, en un principio, los trabajadores que se trasladaban a Estados Unidos de América lo hacían de manera temporal, pero muchos de ellos comenzaron a fijar su residencia en ese país.
Ello explica que el número de mexicanos que habitan en los Estados Unidos de América pasara de menos de un millón en 1970 a más de diez millones en el año 2000.
Marginación y reivindicación indígena
La sociedad mexicana de los últimos años se ha hecho más consciente de la riqueza cultural de las comunidades indígenas y de la situación de marginación en que se les ha mantenido históricamente. Recordemos que el proyecto de nación de los liberales del siglo XIX buscó incorporar a los indios al desarrollo del país mediante la eliminación de sus diferencias culturales. Durante la primera mitad del siglo XX surgió un movimiento conocido como indigenismo, que se caracterizó por el interés en la situación de los pueblos indios, sus problemas sociales, su cultura, su historia y sus tradiciones. Aunque ciertamente hubo avances en la concientización acerca de la importancia de la diversidad cultural de México, durante prácticamente todo el siglo XX no existió un interés general, ni por parte del Estado ni de la sociedad civil, para promover la tolerancia hacia las diferencias de las costumbres y tradiciones de los indígenas ni para favorecer su desarrollo en todos los ámbitos.
Cabe destacar que durante la mayor parte del siglo XX la defensa de los grupos indígenas no estuvo encabezada por ellos; la voz de estas comunidades se mantuvo en silencio como una manifestación más de la marginación, la discriminación y el rezago de que han sido objeto históricamente, desde el siglo XVI hasta nuestros días.
No obstante, en los últimos años del siglo XX comenzó a aparecer una serie de movimientos de comunidades indígenas que buscaron reivindicar sus derechos políticos y culturales. El más importante tuvo su origen en Chiapas y estuvo encabezado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). También la sociedad civil y el gobierno han comenzado a buscar soluciones para construir una nación mexicana más congruente con su realidad multicultural.
El régimen posrevolucionario encabezado por el PRI se mantuvo con legitimidad política hasta mediados de la década de 1960. Sin embargo, conforme avanzaba la segunda mitad del siglo XX se fueron manifestando los grandes problemas del sistema político unipartidista: la falta de espacios de discusión política, la represión, el autoritarismo y la corrupción, los cuales generaron un enorme malestar en gran parte de la sociedad civil. Desde los años sesenta surgieron diversos movimientos sociales que denunciaron los abusos cometidos por el régimen autoritario, como fue el movimiento estudiantil de 1968. Pues bien, durante las décadas siguientes estos movimientos se incrementaron y diversificaron en toda la República. Distintos sectores sociales se pronunciaron en contra del régimen priísta. La lucha contra el gobierno se llevó a cabo de diversas formas, desde marchas y resistencia
pacífica hasta la guerrilla rural y urbana.
Los partidos políticos de oposición desempeñaron un papel importante en el debilitamiento del sistema unipartidista que llevaría al final del siglo a la alternancia en el poder. El Partido Acción Nacional (PAN), fundado en 1939, intentó en las últimas décadas del siglo XX abrir espacios de participación política por la vía electoral. También dentro del PRI un grupo de militantes se manifestó en contra de las políticas autoritarias de su partido y conformó una nueva opción política de izquierda: el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
La transformación cultural
La vida cultural del México de finales del siglo XX estuvo marcada por fuertes tensiones que tenían su origen en el contexto internacional. Por un lado, durante las décadas de 1970 y 1980 las consecuencias de la polarización ideológica de la Guerra Fría generaron en México enfrentamientos entre quienes simpatizaban con el sistema económico y político socialista, encabezado por la Unión Soviética, y quienes lo hacían con el sistema capitalista y el anticomunismo, que encabezaba
Estados Unidos de América.
Por otro lado, el proceso de globalización económica, intensificado a raíz de la caída del bloque socialista en 1989, trajo consigo grandes transformaciones culturales sin precedentes en el mundo, al desaparecer las barreras que impone la distancia y permitir una mayor fluidez de productos e información.
Esto ha contribuido a que en ciertos sectores de la sociedad mundial se hayan reducido las diferencias culturales, igualándose los gustos, preferencias, modas, intereses, etcétera. Así, la cultura mexicana se ha visto envuelta en la tensión que presenta el proceso de globalización cultural y la búsqueda de la preservación de su propia historia y tradiciones.
Expansión urbana y deterioro ambiental
El acelerado proceso de urbanización iniciado en México en la década de 1940 no se detuvo, y durante las décadas siguientes las principales ciudades del país siguieron creciendo. El área metropolitana de la Ciudad de México, por mucho el centro urbano más poblado de la República, incrementó su población a más del doble entre 1970 y el año 2000 (de alrededor de 8 millones 600 mil a 18 millones 200 mil). De igual forma, la extensión de la zona urbana creció desmedidamente, pasando de una superficie de 223 km2 en 1960 a 1 400 km2 al final del milenio.
El excesivo crecimiento de la Ciudad de México provocó que disminuyera la calidad de vida de muchos de sus habitantes, ya que el gobierno enfrentó serias dificultades para satisfacer los servicios básicos de la población. Por otro lado, la concentración de casi veinte millones de habitantes en el área metropolitana (conformada por la Ciudad de México y el área conurbada, es decir, todos los municipios del Estado de México colindantes con la Ciudad de México) ha llevado al medio ambiente a niveles críticos en cuanto a deterioro. El agua, el aire y los suelos se han visto afectados seriamente y en muchos casos los daños son irreversibles en esa zona.
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